Cómo funciona la música… en una experiencia singular

Palabras de Arturo Espinosa

La música siempre me ha servido como una forma de construcción personal. En la adolescencia buscaba apropiarme de algo que identificara mi rebeldía sin sustento y que de alguna forma pudiera aislarme de la realidad. Supongo en ocasiones así actuamos las personas introvertidas y que les cuesta trabajo entablar cualquier conversación. Por medio del skate llegó a mi vida artistas como David Bowie, The Cramps, Lou Reed, Dick Dale, Sonic Youth y The Clash. La escuela era pesada, y desde la secundaria ya denotaba bastantes deficiencias en mi rendimiento escolar; aunque nunca fui mal estudiante, me aburría rápido y pasaba el mayor tiempo posible con audífonos. Lo mejor en ese entonces era salir de ahí y caminar a casa mientras escuchaba algo nuevo que había descargado de forma ilegal. Problemas mínimos de la pubertad.

Arturo – Sesión de velocidad

Cuando entré a la preparatoria mi gusto por la música, ya fueran clásicos o bandas de la actualidad, consumía gran parte de mi vida. Siempre estuve atado por los sonidos, y hasta que me convertí en un adulto comprendí un trasfondo. Mi papá escuchaba The Doors, Tex Tex, Óscar Chávez, Zeppelin, Real de 14, Chavela Vargas y muchos artistas de salsa cuando yo era un niño. De alguna forma fueron marcando mi camino. Se tratan de aquellas pequeñas memorias que recuerdas con gusto. Como si todo en tu vida estuviera amenizado por un soundtrack. O al menos así lo pienso en este momento. No puedo escuchar “Azul”, “Blues del Atajo” o “Beso de Ginebra” del Real sin recordar algún momento junto a él. Trabajando en su taller para darnos lo mejor de acuerdo a nuestras posibilidades. Yo, comportándome de alguna forma estúpida tratando de ser insoportable.


Escribir todo esto de forma introductoria, si aún no te has hartado y llegaste hasta aquí, es una pequeña explicación de cómo la música ha estado de forma insistente dentro de mí y lo que me rodeaba. El significado único que cada quien le puede dar a algo tan efímero y al mismo tiempo tan esencial como una canción es gigantesco. Al tener todos infancias tan distintas, me gusta demostrar con palabras lo que he vivido, de qué forma sobrevivo a diario y mi experiencia totalmente personal sobre un arte que me ha sacado a flote en mis momentos más despreciables.

Rungry se formó con la base musical, por eso cada que invitamos a alguien a colaborar le pedimos un pequeño playlist. No es para motivar o algo parecido. Es para saber qué los mueve. La canción que los saca de algún momento complicado en una carrera larga y los alienta a más. Ese tono que los lleva a un momento especial en su vida. Y claro, para compartir. Al correr me pasa lo mismo. En ciertos entrenamientos corro con música y eso me distrae del cansancio. En ocasiones prefiero guardar los audífonos y simplemente escucho mi respiración mientras los sonidos del entorno es todo lo que necesito.

Hay días en los que me gusta correr largo con canciones que yo denomino “nadie correría con esta mierda”. ¿Por qué? Simplemente porque no son “canciones poderosas”, si así podemos denominar a cierto tipo de música. Pongo aleatorio y suena Richard Hawley, Tom Waits, Nick Cave o Mark Lanegan, siendo las voces de ciertos artistas las que me centran y en ocasiones hacen que corra más rápido que cuando escucho géneros más agresivos. No digo que sea el único que escuche eso cuando corra, tal vez habrá personas que lo hagan escuchando música clásica o algo similar, pero no es algo usual.

Atardecer en Ciudad de México

Me intriga saber qué escucha la gente cuando corre. En el primer y único maratón que he hecho lo corrí sin música por el respeto a la distancia. Estaba muy nervioso en la línea de salida, pensando si hubiera sido mejor cargar con una buena playlist. Creyendo haberme equivocado y que todo saldría mal. Lo terminé con una fatiga enorme, como todos. Desde el primer lugar hasta el último que cruzó la línea de meta. Mierda, son 42 kilómetros, quien te diga que no, te está mintiendo. Y lo peor de todo, es que se está mintiendo.

Pero ese no es el punto, el punto es saber qué hubiera pasado si habría escuchado música durante las 3 horas 42 minutos en que recorrí la Ciudad de México. ¿Mi tiempo mejoraría? ¿No escucharía mi respiración y habría colapsado en el kilómetro 35 cuando las piernas ya no daban para más? Nunca lo sabré, pero es bueno tener esa intriga e intentarlo de nueva cuenta, pero ahora con música. Aunque ya no soy el mismo corredor que era hace dos años, ni siquiera soy el mismo que el de la semana pasada, es bueno alterar lo hecho en el pasado y tratar de mejorarlo.

Parque Bicentenario

“La música puede cambiar para siempre la vida de la gente de formas que van mucho más allá de conmoverse, emocional o intelectualmente, por una composición concreta. Esto también ocurre; luego se desvanece y a menudo se transforma en otra cosa que persiste. La música es sin duda una fuerza moral, pero sobre todo cuando forma parte de la urdimbre y de la trama de toda una comunidad.” El genio David Byrne habla en su libro al recordar sus hazañas en Nueva York. Yo lo llevo a diario tratando de adoptarlo en mi vida.

Reflexiono sobre todo esto ya que la música ha cambiado lo que soy y lo que pienso a través de los años. Al igual que correr, ha sido una forma de encontrarme y perderme como individuo. Conjuntarlos ha sido una tarea personal con la que lucho a diario. Hay días que todo fluye y las piernas dan para mucho corriendo como nunca en una carrera larga. Existen otros donde desde la media hora ya estoy sufriendo en un entrenamiento de recuperación. Algo similar sucede cuando escucho artistas que en este momento ya son irrelevantes, mientras otros siento que no les di el peso necesario en mi vida y ahora los escucho lo más a fondo posible.


Me gusta pensar, y seguramente es así, que a muchos como a mí, al igual que correr, la música tiene un peso fundamental en su vida y se sienten identificados con algo similar. Todos asimilamos los procesos de una forma única, al igual que lo que vemos y escuchamos. Dejar que la música te guíe es el único consejo que le puedo dar a alguien sobre el tema. No importa qué escuches, son tus kilómetros y nadie lo está viviendo, excepto tú. También por eso creamos las playlist con algún sentido o que traten de contar alguna historia. En fin, aquí otra va para hacer lo que tanto nos gusta. Correr nos hace sentir libres, y la música que nos acompaña también. Nos vemos en las calles o en el bosque.

Esta playlist fue armada con artistas que me marcaron profundamente en la adolescencia. Escogí canciones con los que los conocí. Otros son recuerdos de algunas épocas de mi vida. Puedes escucharlo aleatorio, prefiero que así sea de cierto modo. Recuerda, hagas lo que hagas, hazlo con cariño.

Esta sesión de entrenamiento constó en lo siguiente: 2 kilómetros de warm up + 12 x 300 metros + 4 kilómetros en tempo + 2 kilómetros de trote.

Todas las fotos son de Karla Tovar. @katovarcon

Publicado por rungrymx

Somos corredores, apasionados por las distancias largas.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: